

La iniciativa ARPA, del CIAE y del CMM, participó del encuentro interescolar en Peralillo, donde estudiantes participaron de una jornada colaborativa de resolución de problemas.

En el marco de la Semana de la Matemática, el Liceo Bicentenario Víctor Jara convocó a un encuentro interescolar el martes 7 de abril en la Estación Cultural de Peralillo, donde estudiantes de 8° básico y 1° medio participaron en una jornada de resolución colaborativa de problemas junto a la Iniciativa ARPA, del CIAE y del CMM de la Universidad de Chile.
La actividad, impulsada por el director del establecimiento, Miguel Rivera, y titulada “Colaborando aprendemos mejor”, reunió a estudiantes del propio liceo organizador junto a jóvenes de la Escuela de Pumanque y la Escuela de La Isla de Yaquil. Durante la jornada, los y las participantes trabajaron en grupos de cuatro, conformados por integrantes de los distintos establecimientos, enfrentando dos desafíos: un problema de matemática y un problema de lenguaje.
El objetivo fue promover no solo la resolución de problemas, sino también el desarrollo de habilidades clave como la comunicación, la argumentación y la toma de decisiones en conjunto. La actividad fue diseñada y guiada por el equipo de la iniciativa ARPA, con la participación de Patricio Felmer, director de la iniciativa, y Pamela Sepúlveda, monitora del área de Lenguaje.
Desde el inicio, la actividad generó expectación entre los estudiantes, especialmente por la posibilidad de trabajar con compañeros y compañeras que no conocían, de otros contextos escolares.
Así lo relata Carla Pérez Pacheco, trabajadora social de la Escuela Isla de Yaquil: “Primero los chicos estaban súper ansiosos porque se les había dicho que iban a trabajar con distintos compañeros de otros colegios. Una vez que se les dieron las instrucciones, se calmaron. Los vi bastante entretenidos, concentrados, tanto en matemática como en lenguaje. Fue una jornada bastante enriquecedora para ellos”.
La experiencia también permitió observar diferencias en los procesos de resolución según el tipo de problema: “El problema de lectura les costó más. Estaban muy concentrados, volvían a leer. Fue interesante ver cómo trabajaban entre ellos”, agrega.
Uno de los aspectos más valorados por los estudiantes fue la posibilidad de interactuar con otros y enfrentar desafíos que exigían pensar en conjunto.
Matías Inostroza, estudiante de 8° básico de la Escuela Isla de Yaquil, destacó que “lo más interesante fue que pude hablar con personas nuevas, sociabilizarme un poco más, salir de mi zona de confort. El problema de matemáticas me pareció entretenido y pude pensar más dentro de mis capacidades y compartir con los compañeros”. En la misma línea, Martina Meneses, estudiante de 1° medio del Liceo Víctor Jara, resaltó que fue una experiencia muy enriquecedora: “Los problemas al principio eran complejos, pero al ir comprendiéndolos se hacían más fáciles. También fue importante trabajar con compañeros que no conocía; empezamos a conversar y se fue dando la interacción”, señaló.
Uno de los focos de la jornada fue visibilizar el rol del lenguaje en la resolución de problemas. En el desafío de lenguaje, los estudiantes debieron producir textos (una carta) a partir de una situación dada, lo que implicó interpretar, tomar decisiones y comunicar ideas con claridad.
Esta dimensión también fue destacada por los docentes observadores. “Me encantó, porque la verdad es que yo no vinculo mucho la matemática con el lenguaje. Y claro, eso es algo que nos falta. […] Creo que voy a ‘robar’ algunas ideas para desarrollarlas en el aula, porque fue entretenido ver una manera práctica de aplicar cosas que a veces se nos hacen más complejas”, señaló Natalia Castro, docente de lenguaje y jefa UTP.
La jornada contó además con la participación de estudiantes tutores del Liceo Víctor Jara, jóvenes de 3° medio destacados por sus habilidades, quienes cumplieron un rol fundamental en el desarrollo del taller.
Ellos y ellas participaron en la preparación de la actividad y, durante la jornada, actuaron como monitores de los grupos, acompañando los procesos de resolución, orientando la discusión y promoviendo la participación de todos los integrantes. Al respecto, Melissa Sepúlveda, estudiante de 3° medio y tutora del taller, destacó que la experiencia le ayudó a reafirmar su interés por ser profesora. “El grupo que me tocó trabajó muy bien, se integraron aunque eran de distintos colegios”, añadió.
A esta experiencia se suma la voz de Vicente Donoso, tutor del taller, quien destaca el sentido pedagógico de su rol: “Fue una bonita experiencia tener que ayudar a los estudiantes y preguntarles cómo podrían resolver los problemas, porque la idea no era darles la solución, sino que ellos la construyeran. Fue una experiencia muy grata que me gustaría repetir”.
El director del establecimiento Victor Jara, Miguel Rivera, también valoró el sentido de la experiencia: “El taller nos dejó una gran satisfacción y alegría. Ver a estudiantes del liceo compartiendo con estudiantes de otras comunas, trabajando colaborativamente, desafiados y entretenidos, junto al apoyo de nuestros tutores académicos, muestra que es posible pensar la clase como un espacio de resolución de problemas”.
La actividad permitió relevar una idea clave: el aprendizaje se potencia cuando se construye con otros. Resolver problemas en conjunto no solo amplía las estrategias posibles, sino que también favorece el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas fundamentales para la vida escolar.
Este encuentro, impulsado por el Liceo Bicentenario Víctor Jara en articulación con otras comunidades educativas del territorio, se proyecta como una experiencia significativa que invita a seguir generando espacios de colaboración entre escuelas.