

El proyecto, impulsado por estudiantes de Ingeniería Matemática, la Junta de Vecinos Barrio Yungay y el Museo de la Educación Gabriela Mistral, busca transformar la relación de niñas, niños y jóvenes con la matemática a través de talleres gratuitos y participativos.

Cada sábado, el Museo de la Educación Gabriela Mistral se convierte en un espacio de encuentro entre estudiantes de Ingeniería Matemática de la Universidad de Chile, familias del barrio Yungay y niñas, niños y adolescentes que llegan para participar de una experiencia distinta de aprendizaje: un taller donde la matemática se explora mediante problemas, juegos y colaboración.
La iniciativa nació desde la inquietud de estudiantes del Departamento de Ingeniería Matemática (DIM), quienes buscaron llevar la enseñanza de esta disciplina más allá de las aulas universitarias y acercarla a la comunidad.
“Yo siempre he estado interesada en la educación y surgió esta oportunidad de pensar una iniciativa junto a la Junta de Vecinos Barrio Yungay”, cuenta Javiera Carrasco, estudiante de Ingeniería Matemática y una de las impulsoras del proyecto. “Después conversamos con el profesor Patricio Felmer y la idea fue vincularlo con el Seminarios de Enseñanza y Aprendizaje de la Matemática Escolar, para que los estudiantes pudieran tener una experiencia en terreno”.
El taller forma parte de las actividades prácticas de este curso, donde estudiantes del DIM no solo aprenden sobre educación matemática, sino que también diseñan e implementan actividades con escolares.
Para Javiera, una de las particularidades del proyecto es que son los propios universitarios quienes se acercan al territorio: “No es que los estudiantes del barrio vengan a la universidad a hacer los talleres, sino que nosotros vamos a sus espacios, conocemos a las familias y al barrio. Eso marca una diferencia”.
La propuesta busca cambiar la forma en que muchos estudiantes se relacionan con esta asignatura, alejándola de una enseñanza basada únicamente en procedimientos y memorización.
Antonia, estudiante de Ingeniería Matemática y monitora del taller, explica que su motivación nació al descubrir que la matemática universitaria era distinta a la imagen tradicional que tenía desde el colegio.
“Cuando entré a la universidad me di cuenta de que lo que entendía como habilidades matemáticas era muy distinto a lo que realmente se esperaba. Quería acercar esa experiencia al contexto escolar y mostrar que la matemática es una herramienta para pensar, explorar y resolver problemas”.
Según relata, el trabajo en los talleres permite que las niñas y niños tengan un rol más activo: “Me gusta que puedan juntarse, enfrentarse a problemas y darse cuenta de que colaborativamente pueden llegar a una solución. Es una forma muy bonita de revolucionar la enseñanza”.
Para las familias participantes, la experiencia también ha tenido un impacto significativo. Alejandra Rodríguez, apoderada de Sebastián, estudiante de octavo básico, cuenta que su hijo llegó al taller buscando apoyo porque las matemáticas se le estaban haciendo más difíciles.
“Él siempre ha sido aplicado, pero sentía que necesitaba más confianza. En la primera clase llegó muy emocionado, afirmando que había hecho un ejercicio de matemática de universidad y después se dio cuenta de que no era tan difícil”, relata.
Según Alejandra, el ambiente del taller ha sido clave: “Los monitores son estudiantes más grandes y él siente la confianza de preguntar. Se dio cuenta de que no era tan difícil y lo que le faltaba más que nada era confianza, que es la que le han dado aquí”.
El proyecto también ha sido valorado por las instituciones que participan. José Osorio, presidente de la Junta de Vecinos Barrio Yungay, destaca que la iniciativa responde a una necesidad concreta de la comunidad.
“La educación permite transformar vidas, y por eso hemos apostado por esta experiencia de cogestión con la Universidad de Chile. Creemos que la universidad tiene un rol muy importante en los territorios y que la comunidad también puede ser parte de esa construcción”.
Desde el Museo de la Educación Gabriela Mistral, su directora, María Isabel Orellana Rivera, destaca que la actividad dialoga con la misión del espacio como lugar público y educativo.
“Es muy valioso que esto surja desde los estudiantes. Demuestra que no solo tienen buenas ideas, sino que también las llevan adelante y trabajan con la comunidad, están pensando en cómo hacer un mejor país, cómo construir una sociedad más justa”, señala.
Para el profesor Patricio Felmer, académico del DIM y responsable del Seminario de Enseñanza y Aprendizaje de la Matemática Escolar, la experiencia permite que los futuros ingenieros e ingenieras matemáticas conozcan de cerca los desafíos de la educación.
“Los estudiantes tienen diversas inquietudes, y entre ellas hay una inquietud social. Este seminario busca abrir un espacio para que quienes saben mucha matemática puedan conocer la realidad escolar en primera mano”.
El académico asegura que la iniciativa ha trascendido los objetivos iniciales del curso: “La experiencia ha sido muy interesante porque los estudiantes se han motivado más allá del seminario. Si bien serán ingenieras e ingenieros matemáticos, se llevarán una semilla de la realidad escolar, que es muy importante”.
La metodología que inspira estos talleres se relaciona con el trabajo desarrollado por la Iniciativa ARPA (Activando la Resolución de Problemas en las Aulas), impulsada por Felmer junto a investigadores de la Universidad de Chile, que busca transformar la enseñanza de la matemática desde una lógica más participativa. La propuesta pone la resolución de problemas en el centro del aprendizaje: en lugar de limitarse a aplicar procedimientos conocidos, las y los estudiantes se enfrentan a desafíos que requieren explorar, argumentar, equivocarse, colaborar y construir estrategias para llegar a una solución.
Actualmente, los talleres continúan desarrollándose en el barrio Yungay y en el Liceo Amunátegui de Santiago, fortaleciendo el vínculo entre la Universidad de Chile y las comunidades. Para sus impulsores, el desafío ahora es seguir consolidando este espacio y observar los aprendizajes que esta experiencia deja tanto en los escolares como en los propios estudiantes universitarios.
El vínculo generado a través del taller también permitió que estudiantes participantes accedieran de nuevas experiencias de acercamiento a la universidad. Cómo reconocimiento a su participación y compromiso, estudiantes del taller recibieron una beca para la Escuela de Verano en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
El beneficio cubre el 100% del valor del curso “Matemáticas para Ciencias e Ingeniería”, que se desarrollará durante junio en las dependencias de la FCFM. La iniciativa busca que las y los estudiantes puedan seguir explorando la matemática, ampliando sus experiencias de aprendizaje y fortaleciendo su vínculo con la educación superior.
Este sábado 20 de junio, las y los participantes del taller de matemáticas Barrio Yungay llegarán hasta la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas para una jornada de cierre que incluirá una visita guiada, actividades de resolución de problemas y la entrega de diplomas a las niñas y niños participantes.