Farzaneh Saadati: «Es muy importante transmitirles a las niñas que cada una de ellas puede llegar a ser como Maryam Mirzakhani”

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El 12 de mayo se celebra el Día de la Mujer Matemática, en honor a la reconocida matemática iraní Maryam Mirzakhani. En este día, una investigadora y una docente del CIAE, relatan su experiencia estudiando y ejerciendo en el área.
 

La Doctora en Diseño Instruccional y Tecnología en Matemáticas e investigadora del CIAE, Farzaneh Saadati, se enamoró por primera vez de las matemáticas durante su niñez, mientras vivía en una base militar del ejército en Irán, su país natal. Su padre era militar, por lo que parte de su infancia estuvo marcada por las dificultades de vivir en medio de la guerra. Farzaneh era una niña curiosa y para entretenerse y buscar respuesta a sus preguntas pasaba el tiempo leyendo libros, “recuerdo los libros ´Dime Por Qué ´de Akady Leokum y la revista semanal ´Cómo Resolverlo´”, que incluía desafíos matemáticos a los que la investigadora dedicaba horas.

 “Me hacía sentir bien, enfrentar esos problemas, me mantenía entretenida por horas y días, esos momentos de descubrir la respuesta estaban llenos de adrenalina, ese sentimiento está aún conmigo”, relata.

 Su afinidad por las matemáticas creció en el colegio, cuando escuchó sobre Maryam Mirzakhani, una reconocida matemática iraní que en 2014 fue la primera mujer galardonada con la Medalla Fields–un premio equivalente al Nobel de matemáticas–. “Todo lo que pensé fue que yo también podría tener éxito en matemáticas”, señala la investigadora.

 Tener un modelo a seguir, una persona que la inspirara fue clave para que Farzaneh escogiera una carrera en el área:” Es muy importante transmitirles a las niñas que cada una de ellas puede llegar a ser como Maryam Mirzakhani, ella ha sido un faro de esperanza que resalta la capacidad que tienen las mujeres en las matemáticas”, señala.

 Sin embargo, enfatiza en que esto puede ser difícil si las niñas crecen rodeadas por estereotipos y sesgos de género. “Las niñas han sido eclipsadas inconscientemente por mensajes y estereotipos de género desde la escuela primaria, se les enseña que su desempeño es menor que el de los niños, y muchas consideran que estas disciplinas están masculinizadas y entonces pueden esforzarse menos por tener éxito en estas áreas”, añade.

Para Carmen Gloria Espinoza,  licenciada en Ciencias Exactas de la Universidad de Chile y profesora de Física y Matemática en la misma casa de estudios, “vivimos en un mundo donde la mayoría de los profesores de matemática son hombres en enseñanza media, entonces uno tiene que estar validándose constantemente, y creo que no deberían existir esas diferencias, hay que apoyar a mujeres y a niñas a que se sientan capaces y no inferiores, no porque sea matemática tu no lo vas a lograr si eres mujer”.

 A fines de abril la UNESCO reportaba que, en general, la brecha de género en habilidades de matemáticas se ha reducido con el tiempo. Si bien, según indica el Global Education Monitoring Report–que analizó los datos de 120 países–, los niños tienden a tener un mejor desempeño que las niñas en matemáticas, particularmente en los primeros años de escolaridad,  esta brecha se reduce con la edad e incluso en países como Malasia, Camboya, Congo y Filipinas, se invierte en favor de las niñas cuando estas llegan a octavo grado.

 Sin embargo, el informe también da cuenta de que los niños tienen más probabilidad de estar sobrerrepresentados entre los que mejor se desempeñan en matemáticas en todos los países. Además, en países con ingresos medios y altos, el reporte indica que sigue siendo menos probable que las niñas opten por carreras científicas, incluso aunque en educación secundaria obtienen resultados más altos en ciencias.

En Chile, un estudio del CIAE y de la Universidad Alberto Hurtado, encontró que, a igual puntaje y notas, un hombre puede tener hasta un 25% más de probabilidad que una mujer de escoger carreras como Medicina y Odontología en el área de salud, Ingeniería Civil en las áreas de  matemática y física, y Derecho en humanidades.

Algo que se refuerza con datos recientes de la Segunda Radiografía de Género de la Subsecretaría de CTCI, que dan cuenta de que en 2021,  respecto del total de estudiantes,  solo un 22% de la matrícula del área STEM correspondía a mujeres. Porcentaje que va aumentando según el grado académico, llegando a un 29% en los programas de magíster y a un 37% en doctorados.

 ¿Qué pasa con los estereotipos una vez que logran entrar a la educación superior?

 “En el proceso universitario, sobre todo la primera etapa universitaria, te metes en un mundo donde hay muchos compañeros hombres que desde mi percepción eran muy competitivos, entonces te encuentras luchando y teniendo que validarte constantemente y eso es muy agotador, porque solo por el hecho de ser mujer te tienes que validar a veces mucho más”, relata la profesora Carmen Espinoza.

 Sin embargo, es optimista, y considera que poco a poco los estereotipos han ido disminuyendo y que se están haciendo más cosas para afrontarlos. En este sentido, destaca que es fundamental el aporte desde la docencia: “el poder aportar desde el área de las matemáticas a que otros puedan avanzar, reencontrarse, darse la oportunidad, y que no sea el amigo malo que te encuentras en el colegio, sino que abrir esa posibilidad a que las y los estudiantes se encanten y disfruten la matemática, eso es súper gratificante para mí”.

 Agrega que es muy importante apoyar a las y los docentes con procesos formativos que rompan con los estereotipos, e indica que “está el estereotipo de que matemática es la asignatura que más cuesta, la más fome, hay una tendencia muy grande en eso, y hoy estoy tratando de aportar a que a través de la formación docente, el desarrollo profesional docente, se rompa  un poco con eso, ayudar a los profesores a que cambien esa visión de las matemáticas haciéndolas un poco más llevaderas, atractivas para las y los estudiante”, relata la profesora, quien también es coordinadora de la iniciativa ARPA Matemática del CIAE.

 Por su parte, la investigadora Farzaneh Saadati, quien estudió matemáticas en la Universidad Politécnica de Teherán y posteriormente realizó un máster en topología y álgebra en la Universidad Shahid Chamran de Ahvaz, describe una experiencia similar en la educación superior: “siempre tuve que demostrar mis habilidades primero para ser aceptado por la comunidad en esa cultura predominantemente machista, recuerdo que en mi curso de maestría, éramos nueve compañeros, yo era la única mujer y nunca se agruparon conmigo durante las actividades de clase o de trabajo y nunca me involucraron en sus discusiones. Pero al final del semestre, las cosas cambiaron cuando obtuve las mejores calificaciones en los exámenes finales”, relata.

 En este sentido, refuerza la importancia de creer que es posible. “A los que estudian matemáticas les digo que tienen que creer en sus habilidades, lean historias de mujeres exitosas, y podrán ver que son personas normales, que a veces tienen muchos desafíos en sus vidas, pero que la razón de su éxito ha sido la confianza en sí mismos y el esfuerzo constante”.

 Al ser una disciplina que le apasiona, la investigadora ha podido ingresar a una comunidad en la que se siente comprendida: “las matemáticas son un lenguaje universal. Los símbolos y la organización para formar ecuaciones son los mismos en todos los países del mundo. Por lo tanto, es fácil comunicarse con personas de todo el mundo sin sentir una limitación de idioma para la comunicación”.

 Agrega que las matemáticas tienen un enorme valor en su vida, “nos brindan la capacidad de razonamiento lógico, pensamiento crítico, pensamiento creativo, pensamiento abstracto, capacidad de resolución de problemas e incluso habilidades de comunicación efectiva”.

 Algo con lo que concuerda Carmen Espinoza, cuando señala que las matemáticas, “tienen que ver con algo muy social, de entender el mundo y vivir en sociedad, te enseñan a razonar, a superar el fracaso, que no tienes porqué renunciar, que hay que ser constante para que las cosas resulten, te abren muchas puertas, te invitan a conocer cosas nuevas, desarrollar habilidades y actitudes sociales muy importantes”, finaliza.


Fuente original: Catalina Fuentes – Comunicaciones CIAE

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